Después de unos largos meses de cuarentena decidimos ir a Riglos con la intención de retomar la tapia poco a poco y disfrutar del ambiente y la compañía. Nos costó escoger una vía que se adaptara a las condiciones de una postcuarentena y que discurra por un itinerario «fresco» para un mes de Julio. Al final nos decantamos por el Espolón Adamelo al Mallo Pisón.

Una vía muy bonita de unos 330 metros que se puede hacer en sombra los 4-5 primeros largos si madrugas. De dificultad moderada entre el IV y V con algún paso aislado de 6a y 6c pero que se pueden acerar. Esta completamente chapada, con 15 expres en caso de empalmar algún largo es suficiente. La vía tiene una roca excelente, excepto el largo 6 y 9 que discurre por un terreno poco definido y con piedra suelta.

Croquis del blog Víacásica: http://www.viaclasica.com/foro/viewtopic.php?f=32&t=2897

El viernes quedamos a las 9 de la tarde en The Climb para recoger a Mario al salir de trabajar, a las 01:00 am ya estabamos en Riglos, cenamos algo rápido y al saco.

Cada uno duerme como sabe.
Mario Nevado en el primer largo del Espolón Adamelo, Guille asegurando.
Guille remontando el segundo largo y llegando a R2.
En la R2 no pudimos mantener la distancia de seguridad.
Mario en la famosa panza de 6c, el paso está al salir del desplome. Se hace sin problema, muy bien protegido y acerable.
Cumbre del Pisón, al fondo el Mallo Fire.

Para descender existen dos opciones: una es bajar por donde se sube hasta coger el desvío de los volados y desde ahí seguir la línea de rapeles que te deja casi en el mismo punto de salida.

Nosotros bajamos por la otra vertiente hacia el Circo de Verano, una opción más rápida y a la sombra. Simplemente hay que tener especial cuidado en las canales de abajo ya que la piedra está algo suelta.

Mario en los último rapeles.
Los Mallos de Riglos por la noche.