Es en el año 1989, con la celebración de la 1ª Copa del Mundo de Escalada Deportiva, cuando se produce un cambio de mentalidad y por lo tanto una evolución en el entrenamiento de este deporte, causando una mejora del rendimiento en los deportistas y llegando a alcanzar grados de dificultad cada vez más altos, (Úbeda, 2004).

Hoy en día, la escalada continúa siendo un deporte reciente y aún por conocer (Cuadrado, De Benito, Flor, Izquierdo, Sedano y Redondo, 2007). Es por eso, que las publicaciones académicas no son tan numerosas en comparación con otros deportes. 

Un escalador en la Copa del Mundo de Escalada en 1994. Fotografo: Tom Jenkins (The Guardian)

Aún así, en la última década se ha avanzado mucho en este terreno, esto es debido en gran parte por la inclusión de la escalada al mundo olímpico. Pero no solo está adquiriendo importancia entre los escaladores de élite, la popularidad de la escalada como actividad física recreacional ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Las estimaciones basadas en el mercado de escalada indican que el número de escaladores solo en EE.UU. es aproximadamente de unas 300.000 personas y que alrededor de 1.000 personas al día empiezan a escalar por primera vez (Sheel. et al., 2003).

Teniendo en cuenta la cantidad de participantes en este deporte, es importante determinar la incidencia de lesiones. ¿LA ESCALADA TIENE UNA ALTA TASA DE INCIDENCIA DE LESIONES? En 2008, Jones analiza a 200 escaladores activos (163 hombres y 38 mujeres) de edades entre los 16 y 62 años. Llegando a la conclusión de que el  50% de los escaladores ha sufrido una o más lesiones en los pasados 12 meses, causando un total de 275 lesiones anatómicas diferentes.

Tú mismo seguramente hayas sufrido, estás sufriendo o sufrirás alguna lesión causada por escalar. En este blog analizaremos cómo se producen las lesiones, que región anatómica es la ganadora, cuáles son los mecanismos de producción y aprenderás a poder prevenirlas.

Antes de nada, tenemos que diferenciar entre tres modalidades de escalada: la escalada clásica, escalada deportiva y escalada en bloque. En cada una de las modalidades no se produce el mismo número de lesiones ni el mismo tipo, más abajo encontrarás un gráfico que refleja el número de lesiones según la localización anatómica y el tipo de escalada.

Existe un estudio de Paige, Fiore y Houston (1998), en el que se analiza la localización de las lesiones y los mecanismos de producción en dos tipos de escalada: clásica y deportiva. En cuanto a los resultados del estudio mencionado anteriormente, las lesiones en extremidades superiores predominan en ambos tipos de escalada, con un mayor porcentaje en la escalada deportiva que en la clásica.

Siguiendo la línea de las extremidades superiores, las estructuras que más lesiones sufren son los dedos de la mano, especialmente en escalada deportiva. Diversos estudios (Moor, Nagy, Snedeker y Schweizer, 2009; Paige et al., 1998; Schöffl. et al., 2009; Schweizer, 2001) justifican que este tipo de lesiones es debido a que los movimientos en la escalada deportiva suelen ser muy explosivos y dinámicos. Aguantar tu peso corporal desde un agarre de dedos pequeño a otro es muy común, y estos movimientos generan un estrés elevado en los dedos.

Número de lesiones según la localización anatómica y el tipo de escalada.

Nota. Number of injuries according to anatomic location and type of climb. Adaptado de «Injury in traditional and sport rock climbing», de Paige, 1998, Wilderness and Environmental Medicine, 9, p. 4.

Pero no sólo la localización de las lesiones difiere entre estos dos tipos de escalada, sino también los mecanismos predominantes de lesión. Siendo en la escalada clásica muy común la lesión por caídas, mientras que la predominancia en la escalada deportiva son las lesiones por mecanismos de estrés sobre una articulación, según explica Paige et al. (1998).

Número de lesiones en relación al mecanismo de lesión y el tipo de escalada.

Nota. Number of injuries according to mechanism of injury and type of climb. Adaptado de «Injury in traditional and sport rock climbing», de Paige, 1998, Wilderness and Environmental Medicine, 9, p. 4.

Un dato a tener en cuenta es la muestra de participantes, siendo escaladores amateurs y en ningún caso profesionales, también hay que destacar que la publicación de Paige et al. (1998) es de hace más de 20 años, por lo que podría haber motivos para replantearse un nuevo análisis de las lesiones en la escalada y así quizás encontrar nuevos resultados, ¿no crees?

Pues bien, existe otro estudio más reciente realizado por Schöffl, Popp, Küpper y Schöffl (2015), en el que evalúan durante un período de 4 años a 836 escaladores con un total de 911 lesiones. Este autor ya había realizado un estudio similar previamente, también durante 4 años, en concreto desde 1998 a 2001. La idea de realizar otro seguimiento con una muestra distinta 8 años después, desde el 2009 al 2012 es comprobar si existe un importante cambio en la demografía de las lesiones.

Al comparar el estudio actual con el anterior existen algunas diferencias. Aunque las lesiones de polea son las lesiones más comunes en ambos estudios, hay que decir que actualmente la lesión de polea más común es la A4 en lugar de a la polea A2. Este cambio puede ser explicado por un cambio en la biomecánica del agarre utilizado y la evolución de los tipos de escalada. Las lesiones del hombro también se vuelven más frecuentes, además de aparecer más lesiones epifisarias en escaladores jóvenes. Según Bayer, Schöffl, Lenhart y Herold (2013), una carga excesiva en escaladores jóvenes debilita la epífisis y provoca fracturas por estrés (lesiones epifisarias en los dedos).

En el estudio de Schöffl, et al. (2015), incluye 20 jóvenes escaladores, menores de 14 años de edad. Un total de 16 escaladores presentaron síntomas de dolor de dedos debidos a la escalada. De estos 16 escaladores, 14 (es decir, el 70%) sufrieron una fractura epifisaria por estrés. Estos números son alarmantes y nos indican que debemos poner especial atención al entrenamiento que llevan a cabo los jóvenes y evitar el uso de herramientas como el campus board, ya que es un factor de riesgo para fracturas epifisarias.

Las 10 lesiones más frecuentes en escalada.

Nota. Ten most frequent injuries. Adaptado de « Injury trends in rock climbers: evaluation of a case series of 911 injuries between 2009 and 2012.», de Schöffl, 2015, Wilderness and Environmental Medicine, 26, p. 65.

También es necesario mencionar que no sólo se producen lesiones en los miembros superiores, Schöffl, Lutter y Popp (2016), muestran que las lesiones en las extremidades inferiores están aumentando debido a la mayor participación de escaladores en la modalidad denominada “boulder” o “escalada en bloque”. Este tipo de escalada según Schöffl et al. (2016) implica no solo el uso de los brazos sino de las piernas y pies de manera compleja. Uno de los principales mecanismos de lesión en este tipo de escalada según estos autores es el gesto de taloneo, que consiste en colocar la parte posterior del pie, el talón, sobre un agarre para aplicar presión sobre el mismo con una gran implicación de los músculos isquiosurales. Además, durante este movimiento la rodilla gira hacia fuera, aplicando una gran fuerza en las estructuras laterales y traseras de la pierna y rodilla (ligamento colateral lateral, menisco lateral, ligamento cruzado posterior, tendón poplíteo, tracto iliotibial y tendón isquiotibial). Produciéndose a menudo un chasquido o estallido en el momento de la lesión.

ESCALADORES AMATEUR VS ÉLITE

Y, ¿Qué pasa con los escaladores profesionales? ¿Se lesionan más que un escalador amateur que encadena 7b? Tiene sentido pensar que un escalador de élite que escala vías más exigentes y se dedica profesionalmente a este deporte se lesionará más debido al estrés que reciben sus tejidos. Pero, ¿realmente esto es así? Si nos trasladamos al Campeonato del Mundo de Escalada Deportiva celebrado en al año 2005, Schöffl y Kurepper (2006), analizaron las lesiones ocurridas en las 3 modalidades; escalada de dificultad, boulder y velocidad, obteniendo como resultados que las lesiones en el tren inferior fueron predominantes. De un total de 443 deportistas, las 4 lesiones más importantes fueron en mujeres, en concreto una fractura de tobillo, una distensión de rodilla, una contusión de la rótula y un esguince de espalda. Siendo la modalidad más lesiva el boulder, estos resultados coinciden con lo mencionado anteriormente por Schöffl et al. (2016) respecto al tipo de lesiones producidas en la práctica de esta modalidad.

Curiosamente durante las competiciones de Copa del Mundo del 2005 y 2012 no se produjo ninguna lesión por sobreuso, esto podría ser justificado por el nivel de preparación de estos deportistas actualmente. En conclusión, la escalada de competición muestra una tasa de lesiones más baja y de menor gravedad en comparación con la escalada amateur o de no alto nivel (Schöffl, Burtscher y Coscia, 2013; Schöffl y Kurepper, 2006).

Lesiones producidas en el Campeonato del Mundo de Escalada Deportiva en 2005.

Nota. Injuries at the 2005 World Championships in Rock Climbing. Adaptado de «Injuries at the 2005 World Championships in Rock Climbing», de Schöffl, V., 2006, Wilderness & Environmental Medicine, 27, p. 188.

Estos datos nos indican que todo el conocimiento sobre prevención de lesiones y planificación del entrenamiento no está llegando de manera adecuada a los rocódromos, escaladores y entrenadores. Y sólo está al alcance de los graduados en ciencias del deporte y del alto rendimiento.

La ciencia sostiene que la mayoría de lesiones en este deporte se producen por estrés en los tejidos (sobreuso) y existe suficiente información fundamentada que nos indica que este tipo de lesiones se produce por falta de conocimiento y en consecuencia realizar una mala planificación del entrenamiento o una ausencia total de planificación (entrenamientos aleatorios sin orden ni lógica y sin recetar la dosis correcta), priorizar la escalada en roca sin realizar sesiones complementarias de trabajo técnico, no incluir sesiones de entrenamiento de fuerza y un largo etc.

Amigo escalador/a no es normal que tengas parones durante una temporada por lesión, sufras dolores y molestias de vez en cuando y te lesiones constantemente. Lo normal es poder escalar de forma continua y mantenida en el tiempo libre de lesiones.

Si esto no ocurre, algo estás haciendo mal.

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