Ya he explicado en artículos anteriores la importancia que tienen las lesiones en los dedos para los escaladores. Al ser la región anatómica que más lesiones sufre, es importante saber que hacer al respecto y como readaptar el tejido para poder volver a escalar cuanto antes e incluso mejor. En este artículo vamos a hablar de manera concreta sobre las lesiones de polea en los escaladores.

LA IMPORTANCIA DE LAS POLEAS EN EL ESCALADOR

Actualmente la lesión de polea es la lesión más común entre los escaladores. Por encima del hombro y del codo. Estas lesiones son muy específicas de este deporte, por ese motivo, te recomiendo que el primer paso que des ante una situación como esta sea acudir a un fisioterapeuta especializado en escalada para un diagnóstico correcto.

Y, ¿Qué pasa con los escaladores profesionales? ¿Se lesionan más que un escalador amateur que encadena 7b? Tiene sentido pensar que un escalador de élite que escala vías más exigentes y se dedica profesionalmente a este deporte se lesionará más debido al estrés que reciben sus tejidos. Pero, ¿realmente esto es así? Si nos trasladamos al Campeonato del Mundo de Escalada Deportiva celebrado en al año 2005, Schöffl y Kurepper (2006), analizaron las lesiones ocurridas en las 3 modalidades; escalada de dificultad, boulder y velocidad, obteniendo como resultados que las lesiones en el tren inferior fueron predominantes. De un total de 443 deportistas, las 4 lesiones más importantes fueron en mujeres, en concreto una fractura de tobillo, una distensión de rodilla, una contusión de la rótula y un esguince de espalda. Siendo la modalidad más lesiva el boulder.

Curiosamente durante las competiciones de Copa del Mundo del 2005 y 2012 no se produjo ninguna lesión por sobreuso, esto podría ser justificado por el nivel de preparación de estos deportistas actualmente. En conclusión, la escalada de competición muestra una tasa de lesiones más baja y de menor gravedad en comparación con la escalada amateur o de no alto nivel (Schöffl, Burtscher y Coscia, 2013; Schöffl y Kurepper, 2006).

Exceptuando los escaladores de alto nivel, para el resto de escaladores las lesiones más predominantes en este deporte son en los dedos (Moor. et al., 2009; Paige et al., 1998; Schöffl. et al., 2009; Schweizer, 2001), por lo tanto, tal y como he mencionado al principio de este artículo, vamos a centrarnos en estas, en concreto en las poleas.

¿QUÉ SON LAS POLEAS DE LOS DEDOS?

Antes de nada, hay que diferenciar que en el dedo existen dos tendones, uno de ellos es el flexor profundo, que permite flexionar la falange distal del dedo (tercera falange). Cuando se produce la flexión del dedo, el tendón se separaría del hueso. Pero es ahí cuando entra el papel de las poleas, manteniendo el tendón cerca del hueso mientras se produce la flexión. 

Las poleas que se encuentran en los dedos de la mano en forma de anillos en las falanges y tienen como función estabilizar los tendones flexores y mantenerlos cerca de las falanges (imagen de arriba). El dedo está compuesto de 5 poleas anulares que van de A1 a A5 y 3 poleas cruciformes (C1-C3). Normalmente en el escalador están implicadas las poleas A2 y A4, que se encuentran en la primera falange y en la segunda falange de los dedos respectivamente (a excepción del pulgar). Pero en algunos casos incluso, podemos encontrar implicada también la polea A3 que se encuentra en la articulación entre la primera y la segunda falange. Para explicar que son las poleas y su funcionamiento, piensa en una caña de pescar. En el caso del dedo, el hueso o las falanges formarían la caña, mientras que la pita sería el tendón del dedo y las arandelas serían las poleas de los dedos.  Si cambiamos el pez que tira de la pita por una presa de escalada tienes el ejemplo del mecanismo de acción de las poleas.

AGARRE EN ARQUEO

Primero hay que distinguir entre dos tipos de agarre; el agarre en arqueo (imagen de la izquierda) y el agarre en extensión (imagen de la derecha), ya que existen diferencias entre las dos en cuanto a las estructuras lesionadas. Durante la extensión el tendón va más recto y no ejerce tanta tensión en las poleas como en el arqueo. Vigoroux et al. (2006), afirma que durante el arqueo la polea A2 soporta hasta 32 veces más tensión que en la extensión y la polea A4 hasta 4 veces más.

Según afirman Schöffl. et al. (2009):

“El agarre en arqueo es usado para maximizar el contacto entre las puntas de los dedos y los agarres extremadamente pequeños. En esta posición, el ligamento interfalangeo proximal (LIP) está flexionado 90º o más y el ligamento  interfalángeo distal (LID) está en hiperextensión. La alta tensión creada en los tendones flexores profundos (FDP) y superficiales (FDS) sumada a la flexión extrema de los ligamentos, conlleva una alta demanda en el sistema de poleas anulares, provocando como consecuencia la ruptura de las mismas” (p. 2183).

El agarre en arqueo es la causa principal de ruptura de la polea A4, mientras que el agarre en extensión es peligroso para otro tipo de lesiones como fallos óseos y ruptura de tendón debido a la fuerza registrada en los tendones flexores y en la punta del dedo Schöffl et al. (2009).

Otro motivo de lesión en las poleas según apunta Moor et al. (2009) es la fricción,  es decir, durante un agarre en arqueo cuando los pies se desprenden bruscamente de la roca o durante un movimiento dinámico hacia un agarre lejano, los dedos experimentan un aumento repentino de la carga y es en esa situación cuando la fricción puede contribuir a esta lesión.

Autores como  Klauser, Frauscher, Gabl y Nedden (1999), también indican que el agarre en arqueo provoca que exista una mayor tensión sobre las poleas anulares de los dedos y sobre los LIP. Al mismo tiempo, Schweizer (2001), realiza un estudio llegando a la conclusión de que la tensión que se produce en la polea durante el agarre en arqueo es superior a la tensión producida en el agarre en extensión, en concreto 20 veces mayor. Vigoroux, Quaine, Labarre-Vila y Moutet (2006) comprueban que las fuerzas que actúan sobre las poleas A2 durante el agarre en extensión son 36 veces más bajas que durante el agarre en arqueo, mientras que las fuerzas de las poleas A4 solo son 4 veces más bajas, estos resultados son bastantes fiables ya que utilizan un procedimiento y modelo biomecánico que permite la estimación de las tensiones de los tendones y de las fuerzas de las poleas, cruciales para el conocimiento sobre lesiones en los dedos en este deporte.

Según la bibliografía revisada las lesiones provocadas durante el agarre de arqueo son provocadas fundamentalmente por la fricción existente entre los flexores de los dedos y las poleas anulares, ya que es en este gesto como hemos visto anteriormente cuando aumenta la fricción y las poleas tienen que aguantar más tensión.

En cuanto al agarre en extensión, según lo mencionado en párrafos anteriores, no suele generar lesiones en las poleas. No obstante, eso no implica que este agarre no genere otro tipo de lesiones, como roturas de tendones o tenosinovitis según menciona Schöffl et al. (2009). Debido a que en el agarre en extensión las fuerzas se reparten de manera más o menos equitativa entre el FDP y FDS, en consecuencia reduciendo la tensión en las poleas, esto implica que los tendones se vean más afectados Vigoroux et al. (2008).

READAPTACIÓN DE UNA LESIÓN DE POLEA

Vamos a lo que seguramente más te interesa… ¿Cómo me recupero de mi lesión?  Antes de nada tenemos que diferenciar si estamos ante una rotura parcial o completa de la polea y si es una sola polea o varias.

Siguiendo la clasificación de lesiones de polea de Volkerschoffl, entendemos como:

  • Grado 1: alteración de las fibras de la polea, sin distancia tendón hueso (DTH) mayor de 2mm.
  • Grado 2: Rotura completa de la A4 o rotura parcial de las poleas A2 y A3 (DTH <2mm).
  • Grado 3: Rotura completa de las polea A2 y A3.
  • Grado 4: rotura de múltiples poleas o lesión de poleas combinado con lesión de otros músculos de la mano (lumbricales) u otros ligamentos de los dedos.

Las lesiones que comprenden del grado 1 al grado 3 pueden tratarse con tratamiento conservador (sin cirugía), mientras que las lesiones de grado 4 requieren tratamiento quirúrgico debido a la inestabilidad y disfunción que conllevan.

Seguramente ahora te estarás preguntando, en que consiste ese tratamiento conservador sin cirugía. ¿Tengo que entrenar fuerza? ¿Tengo que escalar suave? ¿Tengo que hacer ejercicios de flexibilidad? 

¿Qué es lo mejor que puedes hacer? Te explico lo que dice la ciencia:

Existe un meta-análisis de Lauersen, Bertelsen y Andersen (2014) en el que se incluyen 25 estudios con un total de 26.000 personas y alrededor de 3.500 lesiones con el objetivo de determinar que herramienta preventiva puede reducir en número las lesiones deportivas. Llegando a la conclusión de que no se reportaron beneficios en los estiramientos en cuanto a la prevención de lesiones se refiere, sin embargo el entrenamiento de propiocepción resultó reducir en un 45% el riesgo de padecer lesiones, mientras que el entrenamiento de fuerza en un 68%.

La conclusión de Lauersen et al. (2014) en cuanto al entrenamiento de fuerza, refuerza lo dicho por (Kulund, 1990; Romero y Tous, 2011 y Walker, 2010), los cuales justifican que una planificación del entrenamiento de la fuerza tiene unos efectos específicos en los músculos estimulados en dicho entrenamiento haciendo que estos sean capaces de absorber más energía si los comparamos con aquellos que no han sido estimulados de la misma manera. Por lo tanto, el entrenamiento de fuerza ayuda a impedir lesiones, ya que promueve una mayor estabilidad de las articulaciones y capacita al deportista para mover con más rapidez evitando desgarros. El mismo grosor y fuerza obtenido en los músculos protege estructuras subyacentes y tendones.

En contra a lo que dice Lauersen et al. (2014) acerca de los estiramientos,  Schöffl et al. (2016), indica que la escalada adopta movimientos específicos que requieren de cierta longitud de determinados músculos y que por lo tanto la flexibilidad debe ser entrenada para la prevención de lesiones, al igual que para evitar desequilibrios musculares como pueden ser tener un cuádriceps fuerte y un bíceps femoral acortado.

Una vez mencionado todo esto, se puede sacar como conclusión que el entrenamiento de fuerza podría ser la herramienta más beneficiosa para la prevención y readaptación de lesiones específicas en los dedos.

PROTOCOLO DE READAPTACIÓN DE LESIÓN DE POLEA EN ESCALADORES

Antes de hacer un protocolo de readaptación para tu lesión, insisto, debes previamente acudir a un fisioterapeuta especializado en escalada, para que te valore, te trate y pases con él una fase de rehabilitación. Cuando haya ocurrido todo esto, puedes empezar una fase de readaptación. A continuación te muestro una breve guía que te puede ayudar si estás en esa fase mencionado anteriormente. Pero… es ¡IMPORTATE! que sepas que este protocolo es orientativo y general y no sustituye el trabajo individualizado de un profesional.

1.- MASAJE CIRCULATORIO: Deslizar el anillo de acupresión sobre el dedo aumentará la circulación a los dedos. Los dedos están lejos del corazón y las poleas carecen de un flujo sanguíneo adecuado. Es importante aumentar la cantidad de sangre a la polea para acelerar la recuperación.

2.- MOVILIDAD: Mover los dedos con un rango de movimiento completo promueve la recuperación de tendón, educa a tus dedos a moverse con seguridad y mejora la movilidad.

3.- FUERZA: Realizar extensiones isométricas con banda fortalece los músculos de los dedos que ayudan a soportar e igualar la presión sobre las poleas.

4.- FUERZA: Trabajaras los flexores de los dedos y las poleas de forma segura, controlada y medible. Puedes aumentar lentamente el peso que cada 2 semanas. No realices este ejercicio si hay dolor.

 

5.- ÚLTIMA FASE: Progresa haciendo ejercicios excéntricos y por último:

  • Suspensiones asistidas en extensión, semiarqueo y arqueo como última fase.
  • Ve quitando lastre cada semana, hasta que vayas recuperando toda la funcionalidad.
  • Dominadas en regleta con distintos agarres.

 

CONCLUSIÓN

  1. Ante una lesión de este tipo, primero acude a tu fisioterapeuta de confianza especializado en escalada, para que tengas una buena valoración y a partir de ahí poder programar la recuperación de tu lesión.
  2. Recuerda que la mejor alternativa para poder recuperarte de una lesión de polea no consiste en únicamente hacer un tratamiento con el fisio, debes ir poco a poco (cuando tu fisio te lo indique) empezar a hacer ejercicios de fuerza para la lesión de polea.
  3. Por último… ¡entrena de manera inteligente para evitar llegar a este punto! 

¿Te ha parecido interesante este artículo o tienes alguna duda? 

Ahora puedes compartirlo con quien creas que pueda ayudarle o preguntarme lo que necesites. 

 

REFERENCIAS

 

  • Klauser, A., Bodner, G., Frauscher, F., Gabl, M. y Nedden, Z. (1999). Finger injuries in extreme rock climbers: Assessment of high-resolution ultrasonography. The American Journal of Sports Medicine, 27(6), 733-737.
  • Lauersen, J. B., Bertelsen, D. M. y Andersen, L. B. (2014). The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. British Journal Sports Medicine, 48(11), 871-877.
  • Martin, M. J., Del Campo, L. V., Román, L. M., Horrillo, V. G. M. J. y Navarrete, G. S. J. (2013). Description of the finger mechanical load of climbers of different levels during different hand grips in sport climbing. Journal of Sport Sciences, 31(15), 1713- 1721.
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